Luna Nueva en Sagitario. Animarse a la Expansión y al Sentido. Luna de la Verdad. 7 de diciembre 2018

Para introducir los aspectos más importantes de la Luna Nueva en Sagitario me gustaría hacer una breve introducción sobre lo que es la Felicidad. a Júpiter se lo asimila a la expansión, alegría, felicidad y abundancia (entre otras cosas). Traigo este tema porque la pregunta por la felicidad puede tener innumerables respuestas, pero todas y cada una de ellas son variaciones sobre dos ejes fundamentales. La Pertenencia y el Sentido. Si analizamos momentos en los que podemos identificar como felices, notaremos que están íntimamente relacionados con momentos en los que somos uno con lo que hacemos. Es un estado de conciencia en la que la conciencia como ego no interviene. Cuando sentimos que pertenecemos a algo mayor que nuestra individualidad, podemos y de hecho lo hacemos llevar una vida comprometida con lo que hacemos, con nuestros afectos, con nuestra ideología, con las amistades y con lo que consideremos familia. En ese momento podremos percibir que la noción de tiempo cambia. es como si se parara. Pero el tiempo no se detiene, lo que detenemos es nuestro proceso de conciencia sesgada, para introducirnos en uno más amplio: el sentido de pertenencia y de sentido,  y porque es en el fluir cuando estamos creciendo. Júpiter y Sagitario encierran estos principios, el símbolo de Sagitario es una flecha lanzada hacia un objetivo, con el ánimo de la expansión del área de acción y de experiencia, a través del conocimiento del sentido de la vida. Porque toda acción tiene una teleología, un por qué. Dejar lo conocido para introducirnos en un estadio mayor de conciencia es parte de este proceso de Júpiter en Sagitario, con la sincronicidad de los Nodos Cáncer / Capricornio, que impulsará a salir de antiguas estructuras y verdades que ya tenemos adquirida, para crear una nueva estabilidad y seguridad vital. Esto es un proceso dinámico, pero con objetivos claros (a diferencia de Neptuno), de integrarnos en un proceso mayor al que estamos viviendo. Júpiter es el Gran Maestro del crecimiento hacia el futuro. Pero todo crecimiento y aprendizaje tiene que estar guiado y dirigido y aquí es importante la figura de Saturno y de Plutón, quienes desde Capricornio marcarán la necesidad de constancia y tenacidad para la generación de esa ampliación que irán marcando la consolidación de este proceso a principios de 2020. Que el planeta Marte al momento de la lunación se encuentre unido a Neptuno y ambos en cuadratura al Sol y la Luna en Sagitario, puede darnos una inmensa energía impulsiva sin dirección, que te coloque en actitudes y pensamientos autoritarios y fundamentalistas sin poder comprender las motivaciones y causas de la acción de otras personas, en el caso en que tu nivel de conciencia no esté abierto y dispuesto a la integración. Pero si estás dispuesto a llevar adelante ese salto de conciencia al que nos invita esta Luna, podrás encontrar la maravilla del dinamismo y de la posibilidad de poner en marcha nuevas áreas de experiencia. Otro aspecto importante es la Cuadratura de Quirón a los Nodos (Artículo), recordándonos que estamos en un momento de evolución y que somos nosotros siempre los que decidimos nuestro nivel de conciencia, sin esperar ni con la necesidad de quedar como víctimas.  Es una Luna Nueva de apertura, propicia para inicio de estudios, viajes reales o de conciencia, para relacionarnos más allá de las personas con que lo hacemos habitualmente. Inicia el año de Júpiter con sus beneficios, sus desafíos y frustraciones. 

Les dejo un Saludo, Mariana

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Cuando necesitas ayuda, comienza el crecimiento. Nodos Cáncer-Capricornio. Cierre de ciclos 2009-2018

El ingreso de los Nodos a Cáncer y Capricornio, es empezar a preguntarse por lo que realmente necesitamos. Venimos de vivir con una energía muy fuerte con un impulso motivador de individuación, de encontrar aquello más propio y auténtico de nuestra naturaleza. No fue fácil, porque para esto hubo que aceptar qué parte de nosotros manteníamos oculta. Ese proceso nos reflejó lo mejor y lo peor de cada uno de nosotros. En 13 junio 2018 tuvimos una Luna Nueva en Géminis (puedes leer el link) en la cual pudimos comenzar a adaptar nuestros procesos mentales a esa nueva realidad, luego con la Luna Nueva de Eclipse en Cáncer (link para leer) del 12 de Julio comenzamos a sentir la íntima necesidad de comenzar el proceso de cuidado, y las preguntas sobre ¿cómo quiero vivir? se hicieron más y más importantes. La acción estuvo desdoblada en dos direcciones, entre ir hacia lo nuevo con la inestabilidad que ello significa, o permanecer atrincherados en posiciones extremas, para enfrentarnos con lo que estábamos dejando atrás. En ese momento la tensión se hizo más fuerte. Quizás no todos comprendimos el proceso, aunque lo sintiéramos, provocando mucho desgaste de energía, y sentir que estábamos perdiendo el rumbo de lo que realmente era importante. Hoy, ya con los Nodos en Cáncer/Capricornio, con Júpiter en Sagitario y a 3 días de la Luna Llena en Géminis, estamos cerrando por un lado el ciclo que comenzó el 13 de Junio. Pero hay un cierre mayor que está relacionado con hechos y sucesos de agosto 2009 cuando la relación de los Nodos estaban invertidos (Nodo Norte en Capricornio-Nodo Sur en Cáncer), en esos años la adaptación fue hacia sostener ciertas estructuras o volviendo a generar similares. El sentido del deber hacia lo familiar y lo conocido tuvo preponderancia. Ahora los Nodos cambian su dirección y la atención estará dirigida a generar hogar, familia, trabajo, dejando atrás todo lo que no responde a lo que estos conceptos significan. No toda familia legal es familia. No toda casa es hogar y no todo trabajo es en el que nos desarrollamos. Las estructuras seguirán, pero con otro significante. Pero para llegar a esto estamos reviviendo heridas que han quedado ocultas bajo la tensión que generó la retrogradación de Marte en Acuario y el ingreso de Urano en Tauro., a través del retorno de Quirón en Piscis. Este proceso no retrotrae a revivir dilemas de lo que no nos sentimos con ánimo a vivir. Pero con este retorno de Quirón a Piscis y de Urano a Aries, volvemos a enfrentar nuestras formas e ideologías con los otros y a revivir la herida del miedo a la separación, porque el anhelo instintivo es permanecer unidos a un todo común. Pero justamente eso es de lo que debemos distanciarnos para poder decidir a qué queremos pertenecer.  El cierre de este proceso estará presente con la Luna Nueva en Sagitario el 7 de diciembre. Es allí donde iniciamos la posibilidad de un nuevo enfoque de lo que vamos a estar trabajando este año 2019.  Cáncer y Capricornio son signos Cardinales, con la particularidad de generar los cambios. Cáncer  representa las relaciones con el hogar, los padres, las raíces, donde encontramos refugio, la necesidad emocional  (dónde vivimos, dónde habitamos). Es así que vamos a estar trabajando las necesidades más primarias de protección. Esto es un camino de evolución con un caudal enorme de liberación. Salir de la culpa para sentir lo que necesitamos y construirlo. Saber de dónde venimos nos permite saber a dónde queremos ir y qué es lo que necesitamos, alejados de lo que las estructuras sociales o tradicionales esperan de nosotros. Serán momentos de encontrar refugio en la emoción y en el sentimiento de pertenencia a lo propio. Saber qué es lo que necesitamos emocionalmente nos permite crecer, evolucionar y construir nuestro propio espacio de habitabilidad. Iniciamos otro periodo, seguros de lo que somos y decididos a cuidarlo, estar pendiente de lo cercano, pero con la presión que ejercerá el pasado, Salir de la seguridad para ingresar a la propia seguridad.

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Mariana

El Amor en tiempos de Reflexión. Mercurio Retrógrado/Venus Directa. Una percepción sobre las Relaciones.

Encontrar otras formas, descubrir que lo que podemos tomar como auténtico se construye desde el reconocimiento de  límites existentes entre lo que deseas y lo posible. Ninguna unión es posible sin límites porque nada ni nadie puede unir lo que no existe previamente separado.  Amar implica valorar la capacidad de reconocer en el otro lo igual y distinto a mi y tener la capacidad de celebrar lo semejante y de respetar lo diverso. Esta es una ecuación que solo la permite el saber qué buscamos en cada momento y con qué personas. Todo acto de amor es un reto que nos indaga sobre la capacidad, predisposición y apertura a la que estamos dispuestos. Los últimos seis meses nos permitieron queramos o no, alejarnos de la necesidad de ser aceptados por un colectivo para ir al encuentro de lo propio. Este camino no fue fácil, porque no siempre sabemos expresarnos desde lo particular de cada uno de nosotros. Con el paso de Júpiter por Escorpio muchas verdades salieron a la luz luego de haber profundizado sobre qué damos, qué recibimos y qué valoramos. A su vez Urano en Tauro nos mostró que no todo es tan fijo y estable, y sobre todo que si no estamos dispuestos a modificar ciertas actitudes rígidas fundamentadas en un antifaz (Neptuno en Piscis), las consecuencias las sentimos en el cuerpo, en lo económico y en nuestra capacidad de valoración. Del 15 al 17 de Noviembre es un fecha importante a tener en cuenta porque se dan muchos cambios por los que podremos poner en práctica lo aprendido, pero con calma. Encontrando las propias formaa.  Venus retoma su tránsito directo. Mercurio inicia retrógrado. Marte ingresa en Piscis y los Nodos cambian de signo. Es como si la escenografía cambiase y tuviésemos que adecuarnos a ser nosotros mismos, en otro tipo de relaciones y creando ese espacio propio del que nos hemos sentido desplazados. Ante la necesidad de encontrar una estabilidad perdida, es probable que entremos en terrenos de confusión, de ilusión tomando ciertas percepciones como válidas cuando no lo son. Evitar esto será el importante trabajo de Mercurio retrógrado en Sagitario en cuadratura a Neptuno en Piscis. No nos permitamos quedar encerrarnos en nuestras propias ideas como si fuesen las únicas válidas y por las cuales todos debieran regirse, porque nos perderemos la posibilidad de comprender ampliamente y retirarnos de lo que permanece inmóvil, fijo, sin pisibilidad de cambio. No olvidemos de las dos caras de Júpiter que ya se encuentra en su signo, Sagitario.  Toda retrogradación es un aprendizaje y en Sagitario aún más. Aprender sobre lo necesario para nuestra expansión, tanto sea en la forma de comunicarnos, en los estudios, en ampliar nuestra visión de vida integrando el nuevo ciclo que está iniciando. Pero es momento de permanecer en un estado de actividad silenciosa. Creando estrategias vinculadas a los temas que estarán en primer plano en Enero 2019: hogar, familia, trabajo y cómo te presentas al mundo.

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Mariana

Júpiter en Sagitario tiene dos caras

Júpiter es el planeta que todos tomamos como el benefactor mayor, pero como todo, este planeta también tiene dos caras.  Su cara más benévola es la que te brinda beneficios, oportunidades yy expansión. Es la apertura mental que nos permite trascender los propios límites. Podríamos llamarlo el planeta que te brinda regalos. Pero hay otra cara de Júpiter que está vinculada con el goce y el disfrute que esconde o enmascara el “no darse cuenta” de lo que por debajo está sucediendo. Toda expansión requiere de haber hecho un profundo análisis de la situación real y de estar muy seguros del sentido y de la trascendencia que tienen nuestras acciones, sobre todo en el ámbito del pensar y del actuar. Toda trascendencia implica saber de un límite al cual trascender. No podemos trascender lo que no conocemos. En el paso de Júpiter por Escorpio el trabajo fue hacernos conocer nuestra parte más oculta, nuestros deseos más olvidados en el deseo del otro, nuestras ganas de compartir. Pero para esto fue necesaria una limpieza muy profunda. Es por esta razón que era imprescindible llegar a este momento sin deudas, ya sean emocionales, como materiales, económicas o kárnicas. El lado oscuro o la otra cara de Júpiter en Sagitario es la de una suerte de fundamentalismo que poco a poco irá tomando forma. Ya comenzamos a notar fuertemente la exclusión de lo distinto como un otro invasor y violento. Esta manifestación de Júpiter en Sagitario es el producto de no haber comprendido que la libertad, la verdad y la trascendencia están íntimamente unidas. Van de la mano, no hay opción. Cuando el miedo a lo oculto, que podríamos verlo proyectado sobre la construcción de un sujeto social, etnia o cultura, en el fondo no deja de ser una construcción personal o social que cumple el rol de justificación de un estatus quo que sostiene su permanencia sobre la diferencia, la división y la condena. Pluton, el gran transformador y Saturno el gran constructor de estructuras, poco a poco se irán acercando. Este encuentro en el signo de Capricornio ponen en jaque las estructuras vigentes. Esta dupla tendrán sus Eclipses. Momentos en los que las estructuras vigentes se verán confrontadas con las reales necesidades personales El desafío del año 2019 se dirime entre si permanecemos justificando lo que está extinguiéndose, a través de la construcción de un otro enemigo, y temible o cuidamos el colectivo como una unidad en la cual podemos desarrollarnos. ¿Pagamos altos precios morales, éticos y vitales, sosteniendo lo insostenible? o ampliamos nuestras fronteras mentales ante la transformación plutoniana (incrementada por el paso de Urano por Tauro) o nos hacemos conscientes de estar vivenciando una época muy dura y crítica de finales, que requiere de todo el potencial de un nuevo paradigma. No son tiempos de confrontación, sino de consciencia sobre nuestras elecciones. El año 2020 está cerca, pero será el resultado dependerá de la liberación de deudas que hayamos procesado en 2018 y de la acción dirigida al cuidado de lo que nos nutre y nos permite crecer. Esto es el 2019.
Links recomendados:  Unificar lo que somos.
Previeux 2019

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Mariana

Cuando el yo defiende la valoración y el impulso de vida. Venus Star Point. Avant de Júpiter en Escorpio

Cómo se rescata lo que somos en sociedades excluyentes?  En tiempos de fin de ciclos la encrucijada se presenta en la paradoja de ser uno mismo enfrentado a lo que se propone como única posibilidad viable de pertenencia. Estamos finalizando una temporada en la que pertenecer implica aceptar. El paradigma de estos días transcurre en no sentir la exclusión por no sentirte partícipe de un sistema que enarbola principios morales basados en ilusiones alejados de la realidad cotidiana. Pertenecer a una comunidad implica responder a un sistema jurídico, que debiera garantizar el bien común y los derechos básicos de habitabilidad en una comunidad. Pero los Nodos están finalizando su estancia en Leo y Acuario conjuntamente con Júpiter finalizando su paso por Escorpio. Todo  para pasar a otro estadio en el que esas estructuras ya no tienen validez, porque empezaremos a cuidar lo propio y todo aquello que nos nutre y en lo que sentimos familiaridad, porque finalmente es allí donde podemos desarrollar nuestro potencial. La oposición de Urano con Venus  al mismo tiempo en que Mercurio Retrógrado se unió con Júpiter en Escorpio  nos brinda la posibilidad de vivenciar tan profundamente la contradicción entre el medio en que vivimos y nuestras necesidades de pertenencia, que es un buen momento para hacer una pausa y redireccionar. ¿ACEPTAMOS NUESTRA INTUICIÓN O NOS AMOLDAMOS A UNA REALIDAD QUE NOS PRESENTAN COMO LA ÚNICA POSIBLE? Tengamos en cuenta que Mercurio entró en Sagitario, y las verdades no quedarán calladas. Tenemos que saber que con Júpiter ingresando en Sagitario el 8 de noviembre, las posiciones ideológicas de aquellos que no se han transformado y enfrentado consigo mismo cuando Júpiter transitó  Escopio, tenderán a sostener sus posturas como absolutas. Pero esta no es la misión de Júpiter en Sagitario. La versión más elevada de este signo es ampliar fronteras, tanto mentales como de saber. Y el saber no es cerrado y obtuso, sino que es posibilidad de  apertura a la inclusión de otros. Enfrentemos lo que somos para poder trascenderlo y no quedarnos encerrados en justificar sin ver otras perspectivas. Toda idealización, tendrá su cuota de frustración. Cerremos ciclos.

Mariana

 

Cuando la verdad depende de la realidad. Piensa en qué quieres. Júpiter en Sagitario- 8 de Noviembre 2018

La realización de algunos ideales, nos puede llevar a justificar y a perseguir caminos infructuosos, porque adecuar nuestros ideales a la realidad es una tarea que requiere de haber aceptado ciertas verdades. Todos hemos transformados nuestros propios principios, para no quedar anclados y diluidos en el puro y exclusivo deseo del otro para ser aceptado. Ningún precio es demasiado alto para ser uno mismo. Este fue el leitmotiv del año 2018. En noviembre con el ingreso de Júpiter en Sagitario y de los Nodos en Cáncer y Capricornio, la acción de nuestra alma tendrá una tendencia a establecer el camino para lograr ciertas metas que estén acordes a la nueva realidad en la que nos encontramos. Nuevos rumbos hicieron eclosión a partir de Mayo de 2018, que pasaron los filtros de los eclipses, para que podamos ajustar nuestra conciencia hacia metas y objetivos propios, que nos acercan a formar relaciones y metas reales en la medida en que nos alejamos de aquellas que son solo meras proyecciones de necesidades o incapacidades.  Tener claro dónde queremos ir, es siempre una base imprescindible para cualquier realización, pero el que seamos fieles anímicamente de sostenerlas es uno de los trabajos de esta etapa que inicia la semana del  7  de noviembre con la Luna Nueva en Escorpio seguida por el cambio de signo de Júpiter y de los Nodos. Varias ayudas estarán presentes ya que Saturno, Neptuno y Júpiter estarán en sus respectivos signos: -Capricornio, Piscis y Sagitario, pero esto no quiere decir que la labor será sencilla. Sino que es una muy buena configuración para fijar las metodologías a seguir.

Muchas veces se toma a Júpiter como el Gran Benefactor, pero no siempre es así, porque también nos lleva a extremos de idealización exacerbada y a una radicalización extrema al límite del fundamentalismo.  De acuerdo a cómo hemos experimentado y nos hemos adecuado a reconocernos en el real contacto con nuestra parte más oculta a nosotros mismos, es el aspecto de Júpiter que podremos recibir. En áreas de nuestra vida en que nos sentimos limitados entre 2014 a 2017, el año 2019 será un tiempo de comprensión de que toda limitación encierra el potencial de expansión, si somos capaces de trazar un plan posible y trabajar por ello. Atraverse a confiar en nuestras posibilidades es lo que expande nuestro horizonte de sentido, y con él nuestra conciencia.

Mariana