La Astrología y el camino de los Ciclos

La astrología en la actualidad está en creciente expansión como forma de tener acceso a una manera de comprender y entender procesos personales y colectivos, en un mundo en el que las estructuras en las que confiamos van mostrando su límite, y poco a poco cayendo. Una estructura de explicación de la realidad deja al descubierto que el mundo al que pertenecemos cada vez nos es más ajeno. ¿Existe quizás una sola forma de comprensión?… Muchos asocian la astrología al pensamiento mágico, pero esta clasificación se le puede otorgar a cualquier ciencia que se postule como paradigma del mundo. Lejos de ser un mero juego de adivinación, y más allá del marketing que se forma en torno a ella, y de los que se abogan el título de adivinos, la Astrología es una increíble herramienta de conocimiento interno porque conjuga procesos del ciclo de la historia personal. En sus orígenes, Las Astronomía y la Astrología, operaron conjuntamente como explicación científica de los hechos que no podían ser controlados por la acción directa del hombre, dentro de la concepción de que el tiempo del mundo y del hombre es cíclico.  Más adelante, el rol de explicación del mundo pasó a manos de instituciones y la Astrología y otros saberes quedaron encerrados en los saberes secretos y ocultos en los monasterios. Pensar en la actualidad a la Astrología pura y exclusivamente como herramienta de predicción es un error tan grande como confiar en las hipotéticas predictivas de la economía de libre mercado. La Astrología puede entenderse como un mapa en el que se interpretan circunstancias y disponibilidades para quien quiera tomarlo, no determina la acción. Ya no es una ciencia oculta ni brujería, está entre nosotros como una herramienta de interpretación del mundo y sus circunstancias. Quizás sea cuestión de ser solamente menos soberbios y pensar que hay condicionantes que no siempre podemos manejar. Cada persona es un todo en el todo, con su historia, su herencia y con la libertad suficiente para determinar su acción. Cito una frase de Albert Einstein: “Un ser humano es una parte de la totalidad que llamamos Universo, una parte limitada en el tiempo y en el espacio. Sin embargo, se experimenta a sí mismo, sus pensamientos y sus sentimientos, como algo separado del resto; una forma de ilusión óptica de la conciencia”. Sólo una imagen del mundo.

La discusión sobre la cientificidad o no de la astrología, es una discusión en un terreno no acorde a los parámetros en la que se basa esta disciplina. Es como si quisiésemos comprender la noción de Alma a partir de experimentos científicos, o comprender el vacío que representa el número cero. Si bien es cierto que la ciencia últimamente se ha abocado a ubicar y a explicar este fenómeno humano que se llama Alma, pero siempre terminan asociándolo a la conciencia y a una función del cerebro. Quizás el hombre no es pura y exclusivamente explicable en parámetros cientificistas. Ya Descartes, el filósofo que tuvo el gran problema de unir dos tipos de sustancias, la corpórea (cuerpo) y la incorpórea (el Alma) al ubicar el Alma, al igual que los científicos modernos, en la glándula pineal. El Alma ha sido objeto de estudio y regulación históricamente, tanto por la religión (fe), por la filosofía (razón) como por la psicología y psicoanálisis (ciencia), dependiendo de los sistemas hegemónicos que fueron instalándose cíclicamente en el desarrollo de la historia. Según las épocas cada una ha intentado dar respuesta a la angustia, la frustración y sentimientos de intentar otorgarle sentido al hecho de saber que la vida es un ciclo de inicio y finalización. También es verdad que ningún sistema ha encontrado esa explicación, y en reemplazo de respuestas han determinado y clasificado qué es lo que está bien y qué es lo que está mal, catalogándolo como Pecado, Culpa, Fármacos.

El desencanto del mundo lleva a romper con los paradigmas estipulados y cada persona comienza a verse a sí mismo, a comprenderse y a tomar la propia iniciativa en los cambios. La Astrología no juzga, calma el vacío y la división entre el mundo y el hombre. No se maneja en términos de representación, sino de analogía. No condena, no medica, no excluye. Todos contenemos el mismo todo en nuestro mapa natal, con distinta distribución, distinta historia y diversos recursos. La astrología en su correcta interpretación posibilita herramientas de profundización ante una batería de respuestas que supuestamente son verdaderas, pero vacías. Ante lenguajes hegemónicos que quedaron huecos de contenido, se abre un abanico de significación ante un lenguaje abierto. Cuando el discurso se agota en su estructura el ser como lenguaje comienza a habitar otros espacios (Heidegger), que resignifican al individuo como un todo, en un retorno a sentirnos parte del mundo.  De esto a concluir que cada individuo tiene su vida determinad según la posición de su Sol, de su Luna y de su Ascendente, es un salto lógico al vacío. Lo que el mapa natal muestra a través de la dinámica de interrelaciones es un camino a transitar. No todos los que tienen a Mercurio en tal signo o a Marte o Venus, el Sol y la Luna, etc etc son lo mismo, porque cada persona es una red de dinámica de interrelación única. Pero a todos los que no pueden dormir les recetan la misma droga para poder seguir subsistiendo. Hay un nivel de explicación de las vivencias que está más allá del nivel de culpa que podemos sentir por querer haber matado a nuestro padre, madre o hermano. Eso ya está, la realidad está pasando por otro lado.

Qué nos llevaría a pensar que el hombre no está regido, al igual que el total del Universo por ciclos del que somos parte. ¿Puede la razón ser tan absurda y soberbia de encerrarse en su torre de marfil?  La Astrología se basa en el movimiento cíclico de los planetas, los que mantienen cierta regularidad. Por ejemplo, cuando el Sol retorna al grado en el que se encontraba cuando nacimos marca un nuevo cumpleaños. Cuando lo hace por el grado 0 de los signos cardinales (Aries, Cáncer, Libra y Capricornio) marca el inicio de las estaciones del año. La órbita de la Luna es de 28 días alrededor de la Tierra, al igual que el ciclo femenino.  A los 30 años todos nos planteamos cambios importantes de dirección en la vida (ciclo de Saturno).  Cuando Urano hace su primera cuadratura marca el impulso de liberarnos de la familia de origen (21 años), cuando marca la primera oposición entre los 40 y 42, surgen las primeras crisis de la edad, etc etc.

Esta es una pequeña reflexión sobre la práctica de la Astrología, cualquier comentario será bienvenido

Mariana.

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